Masa crítica y limpieza del camino andino (Parte 2)

COLUBRI

Por Arnaldo Quispe

He puesto un colibrí para comenzar este segundo post con el objetivo de equilibrar y buscar reducir las cargas pesantes que hoy muchos ojos dirigen sobre el conocimiento y tradición espiritual andina, de manera explícita… luego que surgiera este espacio de “escándalo” de luchas de poder sin cuartel y denuncias por plagio de conocimiento y otras tantas acusaciones graves como abuso sexual, intrusismo terapéutico y hasta evasión fiscal. Debo decir además que no espero la solidaridad de nadie y si se trata de generar un debate sobre este capítulo oscuro de la tradición, que este se maneje de manera alturada y enfocado en los argumentos que vienen surgiendo del umbral por vox populi o propio mérito.

Me viene fuerte mencionar que muchas cosas que se dicen resuenan con el willay, willay, willay… esto es la parte de la tradición que corresponde a la voz de segunda mano, aquella que se transmite sin experiencia personal o que en un inicio cobra inusitada fuerza, pero que luego pierde intensidad por carecer de bases firmes y sostenibles en el tiempo. Como me imagino que los practicantes de la tradición andina conocen y manejan el RIMAY… es la capacidad que desarrollamos para trasmitir el lenguaje oral, esta capacidad viene caracterizada por un aprendizaje originario o auténtico, con una fuerte dosis de experiencia personal. Es decir en el Rimay enseñamos lo auténtico u originario, lo nuestro o aquello sobre lo cual en primer lugar se nos ha transmitido de manera directa y que luego digerimos y asimilamos hasta alcanzar madurar el tema en nosotros mismos, de este modo la palabra se transmite de manera que presenta una gran intencionalidad, sintonía, fuerza y la potencialidad de hacer fluir las vibraciones en una dirección que viaja en armonía con el kawsay, es decir la vida misma. Lo que sucede con el Willay por consiguiente nos llega como ya hemos dicho de una manera diferente, de segunda mano, sin experiencia personal, sin fuerza en el tiempo, en algo que se extingue y que luego va a abultar aún más el almacén de cosas inservibles o inútiles para nuestra vida. Con el willay nos convertimos en acumuladores compulsivos de espiritualidad… Con el Rimay por el contrario las personas establecen pactos y alianzas de manera auténtica, los cambios trascendentales se logran a este nivel en sintonía con otras capacidades humanas. En cambio con el Willay la palabra queda suspendido en el tiempo y normalmente cuando se realizan auténticas iniciaciones andinas se debe hasta limpiar.

Vayamos a ejemplos concretos… hace unos seis o siete años atrás, mucha gente venía y me pedía que les transmitiera los ritos Munay Ki, algo con lo cual no me he sentido jamás en sintonia, por el hecho que no representa un modelo que sienta en mis raíces que particularmente deba transmitir. Debo ser sincero a expensas de los numerosos amigos del Munay Ki que tengo, pero que al final hace alusión a un modelo ingeniosamente creado por el Dr. Villoldo para un mercado ávido o carente de experiencia espiritual y ajeno a las propias raíces andinas. Debo confesar que he recibido la iniciación de los supuestos ritos por parte de una “maestra” española, lo cual respeto en su integridad pero que no comparto ni siento identificación alguna con lo expuesto durante el aprendizaje. En este caso me alegra haber recibido la enseñanza Munay Ki, que desde luego me ha permitido darme cuenta de un claro ejemplo de Willay. Sin embargo el método con el paso del tiempo ha continuado evolucionando y al margen de su creador muchos practicantes se las ingenian en inventar nuevos ritos “supuestamente” de origen andino. Lo contrastante de la situación resulta que cuando un practicante de Munay Ki viaja al Cusco o establece contacto con paqos de las montañas andinas, nadie que sea coherente o sincero sabe o conoce de los ritos -salvo los bricheros que son personajes que inventan historias para engatusar a los turistas- por ser un invento del mercado espiritual moderno.

Curiosamente en la actualidad sucede lo mismo, numerosas personas me escriben y me solicitan que desean llevar o iniciarse con mi persona en los CÓDIGOS ANDINOS… con este capítulo sucede lo mismo… solo willay, willay y más willay… Sobre este tema ya he aclarado mi punto de vista y no tengo pelos en la lengua para afirmar que se trata de un nuevo e ingenioso invento de personajes que en un inicio fueron socios y que ahora son protagonistas de este escándalo de LUCHA DE PODER, EGO E INTERESES. Los códigos andinos son una propuesta que surgiera luego que se difundiera el documental HUMANO de Alan Stivelman en el año 2013, antes no había rastro de que se practicasen códigos en el mundo andino. En este caso este método de códigos no alcanza ni cinco años de antigüedad. Y nadie antes de acuerdo a las evidencias hablaba de estos supuestos códigos. Lo que sucede -como ya lo dijera antes- vivimos en un momento muy fundamental en donde esperamos algo nuevo e ingenioso que nos satisfaga o llene a nivel espiritual. El argumento que tratan los códigos se basan eso sí en principios dentro de la tradición andina. Estos principios son basilares de la tradición y se practican de manera originaria dentro de los círculos más genuinos, pero no a modo de una secuencia ingeniosa de códigos herméticos u ocultos. Por mi experiencia personal he logrado definir que se trata de un intento híbrido de alcanzar el cuarto nivel de la tradición Kawsay Puriy de una manera alternativa, pero aún así carece de las bases, elementos y sobre todo del linaje o panaca con lo cual todo conocimiento viene transmitido por un linaje demostrable, limpio o transparente en el tiempo. Más willay, willay, willay

Un tema que parece hilarante propio de nuestros tiempos es de la producción llamada “Videochamanismo“. Una tendencia moderna a figurar, al protagonismo y a inflar el ego a nivel estratosférico. De qué se trata en concreto… nótese en primer lugar que se crean escuelas a la velocidad de un rayo, escuelas por así decirlo solo por el nombre comercial, ya que ahora resulta que abundan las “escuelas andinas místicas” ahora los nombres quechuas pegan y son los elegidos o preferidos para las nuevas escuelas de conocimiento místico o chamánico. Todo un boom. En segundo lugar… resulta que si el alumno hoy recibe un conocimiento o iniciación, mañana lo cuelga en sus redes sociales o en videos de Youtube como propios… esto a la velocidad de un rayo también. Lo cual da prestigio y fama secundado por una numerosa cantidad de seguidores que agradecen los videos aduciendo y comentando que se trata de grandes maestros o gurús de esta nueva ingeniosa espiritualidad… INCREÍBLE PERO CIERTO, SIN EXPERIENCIA PERSONAL, PERO SOBRE TODO SIN ÉTICA… Esto se llama chamanismo del “copiar y pegar” y abunda en Internet al trasluz y complicidad incluso de programas televisivos de índole esotérico. “Hoy me enseñas querido maestro… mañana te copio y lo divulgo o lo que es peor lo enseño como propio“…. más willay, willay, willay

Un punto de aclaración lo merece esta suerte de nombramientos de títulos de sacerdocios andinos. Deben saber que me he topado en más de una oportunidad con supuestos sacerdotes o sacerdotizas pampamisayoc en el mundo entero, que luego de haber participado en un seminario de fin de semana o retiro intensivo con estos oscuros personajes del mundo espiritual moderno, afirman que se les ha nombrado como chamanes andinos del rango del pampamisayoc, incluso hoy se sabe que un importante personaje del mundo místico-esotérico conocido como el “JL” se le ha asignado el título de ALTOMISAYOC… algo tomado de los pelos… fuera de todo sentido común, pero que responde eso sí a una sola variable llamada “DON DINERO“. Es decir la venta de títulos nobles andinos al mejor postor, es decir a quién puede permitirse financiar los costosos seminarios o retiros de estos renombrados gurús andinos. Lo que la colectividad debe saber es que en el auténtico escenario andino nadie puede nombrar o dar un título de sacerdote de la manera como lo vienen haciendo estos inescrupulosos personajes. Ser Altomisayoc es decir el de la misa grande o mayor, solo corresponde a un designio que la propia madre tierra (pachamama) esta elige mediante un fenómeno sobrenatural, sobre todo con la caída de un rayo, el cual en primer lugar fulmina u otorga la muerte energética al iniciado, luego de lo cual recompone y confiere nuevamente la vida a fin que sea su portavoz en el plano terrenal. Esto solo lo puede conferir la propia PACHAMAMA, no es un rol que le compete a un humano o inclusive a un sumo sacerdote si fuera el caso.

Según lo anterior y en el sentido de esta lógica, ser pampamisayoc, (el de la mesa menor) va también por el terreno de lo sagrado. Pero en este capítulo es la persona la que siente la inclinación o vocación que le permite llevar los aprendizajes e iniciaciones como la tradición lo demanda. Son años los cuales se requieren para el aprendizaje de una y otras artes de la tradición andina. Solo para citar un ejemplo son siete años en promedio de entrega al aprendizaje y pruebas de paso en la montaña, las cuales van a ir superándose en la medida que el iniciado va alcanzando la fuerza necesaria para cada fase. Esto es normal en todas las culturas iniciáticas. Luego de este período se suceden otros siete años para alcanzar el rango o poder de llamar o empalmar con los APUS, que son los espíritus tutelares de las montañas y lugares sagrados. El auténtico Pampamisayoc es aquél modesto personaje con la capacidad de llamar a los apus y especialista eso sí de la ritualidad de la madre tierra. Para ser pampamisayoc no se trata de un título, no es ni humano ni ético hablar de esto ni autoreferirse como tal, por que en el auténtico mundo andino se trata de algo muy sagrado que merece respeto y valoración de linaje.

Bueno, con estos pequeños aportes voy a cerrar este capítulo y continuar con mi trabajo personal, quedando por entendido que no soy testigo mudo ni complice de cuanto está sucediendo. Agradezco la paciencia con la cual las personas leen los artículos y los comentarios alturados que vienen reproduciéndose por los canales apropiados. Solo me despido indicando que nunca es tarde para remediar o corregir el camino, sobre todo hago un llamado a los más jóvenes “iniciados”, que asuman el control de sus propias vidas y que si se trata de realizar experiencias iniciáticas auténticas se dirijan con ancianos de conocimiento y maestros de la tradición espiritual andina que se encuentran al margen del escándalo y la publicidad mediática. Muchas gracias de SULPAYKI.

Fuente: http://www.takiruna.com

Masa crítica y limpieza del camino andino (Parte 2)

Masa crítica y limpieza del camino andino

PUERTA DEL SOL

MASA CRÍTICA Y LIMPIEZA DEL CAMINO ANDINO – PRIMERA PARTE

Por Arnaldo Quispe

Era un poco complicado comenzar este post con las palabras correctas, de hecho no encontraba las palabras para hacerlo. Creo que este post se escribirá solo a fuerza de expresar mi sentir en cada palabra y consecuente párrafo. No sé ni cómo terminará esta carta editorial (así la llamo) ya que no hago borradores y lo que escribo va directamente de acuerdo con lo que pienso y siento en el momento. Veamos qué sucede.

De lo que se trata en concreto es algo que está ocurriendo en la actualidad, en esta realidad y que de alguna manera nos toca, o por lo menos me toca a mí. Y esto porque de alguna manera dedico mi tiempo desde hace más de veinte años a un escenario de espiritualidad que viene a llamarse de alguna manera la tradición espiritual andina. Me considero un granito de arena en este maravilloso contexto y estoy convencido de acuerdo a mis creencias que lo que afecta a uno dentro de esta macrocomunidad afecta a todos de alguna manera, en mayor o menor medida. Hoy no puedo ser testigo mudo de los hechos y creo oportuno manifestar mi propio sentir como si se tratara de mi opinión o punto de vista dirigida al gran público o colectividad.

Nosotros decimos dentro de la tradición que el pedestal máximo o nivel en el que crees estar no sirve de nada si no das el ejemplo y tu vida no tiene coherencia con el sendero concreto que caminas. De hecho por allí va el tema, modestamente considero haber encontrado desde hace algunos años el cuarto nivel de la tradición andina, aquél estado de la mente y del espíritu caracterizado por una gran apertura mental, una gran coherencia en el camino en relación a lo que se dice, se piensa, se siente y se hace. Este nivel se caracteriza como el nivel de entendimiento de las cosas, de integración y centramiento, además por conservar la ley del ayni como vía de reciprocidad andina, en donde hay un justo equilibrio como si se tratara de la fuerza más importante para vivir en armonía con todo y todos.

Hoy solo basta ver uno de los tantos videos colgados del “videochamanismo” andino en Youtube, llenos de dimes y diretes… para darnos cuenta de la situación pesante que se está generando, de parte de gente que probablemente tuvo buenas intenciones en un inicio, pero que hoy se pelean hasta las uñas, con abogados, denuncias, audios, acusaciones, abuso sexual y todo eso. Los protagonistas de esta ciencia-ficción neoandina hoy salen al descubierto por propia voz, que luego de haber inventado castillos de cristal o arena, como es de esperar caen por su propio peso o por la carencia en el sustento de columnas firmes.

Es una vergüenza de tan pésimo gusto que se tilde -gracias a estos personajes híbridos- o se tamicen a todos por igual, que se indique que el chamanismo andino es una tira de farsantes o una farsa inventada por “bricheros” y todo eso, que todo se reduzca a trifulcas de supergurús andinos, que son sabios eso sí en alimentar el propio ego y los bolsillos. Era de esperarse y era de suponer que ese castillo de cristal-arena iba a desmoronarse y terminar en una batalla con los más absurdos calificativos lanzados casi al aire o en directo por las redes sociales. Era una bomba que tenía los días contados, una bomba que finalmente estalló y que pone en tela de juicio a sus propios protagonistas, a nadie más. Esta lucha desmesurada según mi parecer se reúne siempre bajo la misma máscara: LUCHA DE PODER, EGO E INTERESES.

Curiosamente luego de haber estallado esta bomba andina han surgido los oportunistas, aquellos que se solidarizan con uno u con otro litigante, aduciendo ser testigos de la inmacularidad de sus socios. Espectáculo y más espectáculo en el telón. Ovejas que pierden el disfraz y salen a la luz convertidos en lobos feroces hambrientos de protagonismo, primer plano y fama.

Para tranquilidad nuestra, es decir de los practicantes de la tradición espiritual andina, la luz al final del camino lo representa un sentimiento genuino de conexión con la madre tierra, con la cual nos enraizamos y vivimos conectados con su simplicidad y humildad. Toda esta confrontación es parte de esa masa crítica que se considera necesaria para la propia evolución humana, de este modo según como lo vemos desde dentro el terreno se limpia solo, es decir se autopurifica. El camino de la madre tierra o sendero andino es un camino auténtico de transformación interior que nada tiene que ver con estos neoempresarios del misticismo o esoterismo andino. La auténtica tradición andina no tiene nada que ver con el abusivismo de esta masa crítica.

Me ha llegado información de una fuente fiable sobre el tratamiento económico que se pone en juego, del motivo verdadero por que esta lucha de poder sale a la luz. Solo basta hacer simples cálculos matemáticos por ejemplo como me dice este amigo N.H. para entender las masas de gente y dinero que estos inescrupulosos gurús están amasando. Si tienes en cuenta que en un solo “retiro” esos gurús encarnados reúnen más de 160 personas de todas partes del mundo y luego multiplicas por el aporte obligatorio de cada uno que son mínimo 1,600 dólares, notarás la ingente cantidad de billetes verdes que estos sujetos amasan en menos de dos semanas de duro trabajo espiritual. Ese dinero según esta persona que fue participante de este pseudo-retiro en Lima del 2016, me indica que no viene declarado en ninguna parte, que va directamente al bolsillos de los organizadores y de los gurús, sin pagar un solo céntimo de impuestos. Ni mucho menos se invierte el dinero en una ONG para el beneficio de niños o ancianos Q’ero por ejemplo, por lo menos en ese sentido se justificaría tamañas ganancias. Lo sorprendente del caso es que el retiro se va a repetir dentro de poco y se anuncia la llegada de más de 200 personas ávidas de iniciarse….

Hay tal necesidad de tanta gente en dejarse llevar por estas corrientes neoespirituales, por empujar su dinero dentro de los bolsillos de estos famosos gurús -de gran facilidad de palabra eso sí- como modo de intercambio de energía. A este fenómeno se le llama iniciación en masa que generan la venta de títulos de sacerdocios andinos, en donde el chamán o gurú no se recuerda ni de tu nombre ni te reconoce quién eres, ni hay nada de nada serio, nada personal, debido a la gran cantidad de participantes, solo hay fascinación, encantamiento, autogratificación, abrazos… y endulzamiento pasajero, al cual se suman descabelladas ceremonias sagradas de plantas como San Pedro o Ayahuasca. Solo basta imaginar la gran cantidad de personas vomitando, purificándose y en estados ampliados de conciencia sin ningún soporte curanderil, sin ningún respeto al contexto, ni cuidados que requieren toda ceremonia sagrada. Otra raya más al tigre.

Como dicen los negociantes… o comerciantes cuando ves platita fácil… hasta los escrúpulos se pierden. Por ello es de esperar que una vez descubierta la llave que conduce a la fábrica de prestigio y dinero líquido, es decir el nicho de mercado, estos fascinerosos de mundo espiritual cambien de actitud o estrategia a fin de dar más respaldo a sus castillos de cristal o arena. Lo que no van a poder medir con precisión y por lo mismo va estar fuera del alcance es controlar que la gente no es tonta, que el gran público mira y no olvida. De este escándalo muchos alumnos o seguidores se van a despegar y van a buscar cosas más serias y de profundidad. Esto es parte también de la masa crítica y de la limpieza del camino.

Por fortuna el sendero andino, es decir el auténtico no ha sido dañado en absoluto, el sentido de la esencia prevalece y tiene bases firmes, columnas fuertes con las cuales las personas que somos practicantes o iniciados venimos trabajando en silencio y casi desde el anonimato.

No voy a terminar este post sin mencionar, que todos tenemos derecho a equivocarnos y a segundas oportunidades. Somos HUMANOs como saliera el documental desde donde comienza esta corriente de pseudogurús andinos. Todos tienen derecho a rectificarse y si este fuera el caso en aceptar los errores cometidos y si a uno le nace continuar en esta tradición de manera originaria solo queda el camino de iniciarse de manera auténtica con maestros verdaderamente auténticos, los cuales llevan en la sangre la esencia de las raíces de la Pachamama. Todavía hay tiempo, todavía es hora de rectificarse, de autocomponerse y de regresar a la fuente de conocimiento originario, de salir de ese espejismo de vida material y de riqueza-abundancia a expensas de la gran ingenuidad e ignorancia humana.

Fuente: http://www.takiruna.com

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