¿LAS PLANTAS PSICOTROPICAS SON LAS QUE GUIAN AL ALMA?

¿Dónde ha quedado el hu, tonalli o alma?

Todo parece indicar que se ha abandonado la discusión entre alma y espíritu y ambos términos han pasado a ser considerados, en la práctica, sinónimos, no sin detrimento de algunas posiciones de teoría teológica, que tiene cada vez menos adeptos. Es nuestro medio, para las personas que por su educación podríamos considerar “actuales”, el  alma se ubica ahora bajo el concepto de alguna forma de energía, término que ha facilitado la comunicación intercultural entre los iniciados de Oriente y Occidente. Aunque provista de una imagen menos etérea, esa alma sigue siendo identificada con la luz (para los modernos chinos corresponde al chi que circula por los “meridianos” acupunturales) y se cree que recorre el cuerpo humano mientras está vivo, por caminos desconocidos anatómicamente, actuando aquí y allá de manera no visible para el ojo humano. Todos confirmarían que esa alma energetizada les es propia y única. alojándose, para unos en la parte baja del tórax y,  para otros,  con, dentro o alrededor del cerebro. Pero sus manifestaciones, efectos y, sobre todo, el destino de esa “energía” después de la muerte sigue perturbando a quienes se toman el trabajo de pensar en el tema.

Por otra parte, la trilogía cuerpo-mente-espíritu en la cultura a la que hoy pertenecemos ha sustituido a la grotesca imagen de la carnalidad versus la espiritualidad virtuosa y, bajo la influencia mecanicista de los últimos siglos, se concede al cuerpo su condición de maquinaria orgánica y al cerebro el papel de centro de computo generador de instrucciones sin embargo, se sigue dejando espacio a la intangible alma.,aun cuando el cerebro-mente nos parece cada vez más semejante al conjunto de microcircuitos de una computadora electrónica. Para los filósofos californianos que inspiran a los creadores de películas, the force empieza a sustituir al alma en la simplona cosmovisión estadunidense, que todo lo convierte en una lucha contra el “mal”. en una perspectiva etnocéntrica que deja pequeños a los fanáticos de la historia antigua.

Quizá los sueños sean imágenes holográficas y las pasiones exceso o carencia de un neurotransmisor químico en la “red” de la mente, pero “lo otro” que algunos todavía esperan llevar al cielo y, los menos confían en que después de su muerte regrese nutriendo el vuelo de la mariposa de la “Teoría del Caos”, sigue aún sin un nuevo abordaje intelectual, por lo que las antiguas y las nuevas religiones seguirán dominando el tema en su provecho.

Por su parte, las plantas psicotrópicas -cuyo blanco es ahora la psique, traducida ahora como “mente”- han vuelto en los años recientes con una imagen éticamente mejorada, después del zafarrancho sociopolítico de los años sesenta del siglo XX, producido por algunas de las más antiguas y conspicuas especies botánicas del alma que, modificando la química del cerebro, lo alteran Los enteógenos (“Dios dentro de mí”), plantas que durante los años sesenta del siglo pasado acapararon la atención de las elites de iniciados del imperio norteamericano, con compuestos como los derivados del ácido lisérgico, la mezcalina, la dimetiltriptamina, la psilocibina y otros, terminaron dislocando el orden social del stablishment y pusieron en tensión los resortes de la “seguridad nacional” estadunidense. Mientras la experimentación fue permitida y el conocimiento difundido, su estudio, realizado por los científicos de nuestro tiempo, abrió las puertas al entendimiento del lenguaje neuroquímico del cerebro. Entonces se supo que algunas plantas psicotrópicas contenían compuestos semejantes a los producidos por el propio cerebro, parientes moleculares de los que hacen posible el lenguaje de la computadora cerebral.

De este lenguaje ya se conoce el alfabeto. parte de la gramática y en algunos casos se llega a comprender una que otra frase, pero todavía no se entiende un párrafo y mucho menos la intención del autor de cada autobiografía producida por la mente-alma.

Algunos de los productos de las plantas psicotrópicas de hoy (que alteran la mente) logran modificar el estado de ánimo (Nicotiana tabacum con la nicotina-, Coffea arabica -con la cafeína- y Theobroma cacao– con la teobromina), hacen dormir al tenso insomne (Valeriana spp. y Pasiflora spp.) o emerger a los deprimidos hacia la superficie de la coherencia conductual (Hypericum perforatum o yerba de San Juan y Piper mestisticum o Kava-kava), detienen el proceso de deterioro en los circuitos que construyen la mente (Ginkgo biloba), mejoran la memoria o alivian la percepción del dolor de manera casi mágica (Papawer somniferum).

Tomado de Xavier Lozoya, “Las plantas del alma”, Arqueología Mexicana núm. 59, pp. 58-63.

Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

http://raices.com.mx/tienda/revistas-alucinogenos-prehispanicos-AM059

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